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La red social que Tidal dejó en el escenario

En 2015 dieciséis artistas se tomaron de la mano para lanzar Tidal. Tenían el activo más difícil de conseguir y lo gastaron en un move técnico.
El 30 de marzo de 2015, en una estación de tren reconvertida en Manhattan, dieciséis de los artistas más grandes del planeta subieron a un escenario vestidos de negro1. Jay-Z, Beyoncé, Madonna, Kanye, Rihanna, Nicki Minaj, Jack White, Daft Punk con los cascos puestos. Chris Martin y Calvin Harris aparecieron en un televisor con ruedas. Alicia Keys dijo que aquello era una graduación y uno a uno firmaron una declaración. Madonna firmó con la pierna encima de la mesa2. En Vintesh lo vimos pasando en realtime y pensamos: van a hacer algo completamente distinto.
No lo hicieron :/ — y nosotros lo hemos sufrido desde entonces, así que hoy lo soltamos.
Lo que lanzaron
Lanzaron Spotify con mejor audio. Calidad de CD en vez de MP3, dos planes — $9.99 al mes y $19.99 con audio sin pérdida3 — y la promesa de pagar mejor a los artistas porque los dueños eran artistas. Dos cosas reales. Ninguna de las dos mueve la aguja de internet.
Hay que darles esto: el acceso sí lo intentaron. Doce días después del lanzamiento anunciaron TIDAL X con un concierto íntimo de J. Cole4, y en septiembre transmitieron Made in America con encuentros con artistas y video de camerino5. Pero eso es programación: se anuncia, se transmite, se acaba. Lo que tenían daba para algo a lo que se vuelve un martes cualquiera, sin que nadie lo anuncie.
Once años después, Tidal es un servicio para audiófilos. Se le nota a Jack Dorsey que le está metiendo brainpower y heartime — time with heart — pero el user base sigue declining.
Entre 2015 y 2024, Tidal pasó por tres grandes operaciones de capital12. La Fig. 3 reúne esa trayectoria y las cifras de audiencia: 3M declarados por la empresa en 201610 y ~700K estimados por la prensa en 202411.
Lo que Vintesh tenia en mente
Aquel escenario tenía algo que ni Spotify ni Apple ni nadie podía comprar: la relación directa con las personas más seguidas del mundo, dispuestas a poner la cara por un producto. Ese es el activo. Y lo gastaron en una ficha técnica.
La idea de Vintesh era usar lo que nos une a todos — la música — para inaugurar otro paradigma de red social. Funciona así:
Cualquiera puede sign up a Tidal. Pero no cualquiera puede post. Los únicos que postean son el grupo fundador de Tidal: al principio los dieciséis del escenario, y con ellos gente que no son músicos pero son interesantes — un Leonardo DiCaprio, un Jeff Bezos, una Vero Pagán. Los demás comentamos. Es un window shopping de vidas, procesos y contenido de un grupo curado. Todo el mundo puede comentar; nadie más puede publicar. Y el acceso que ya estaban montando para TIDAL X — el concierto, el estudio, el camerino — entra dentro del app en vez de vivir en un evento suelto.
No es una red donde todos gritan. Es una red donde unos pocos hablan, millones responden, y la escasez de la voz es el producto.
El formato existía. Lo lanzó otro.
Aquí está la parte que todavía nos duele. En febrero de 2023 Instagram lanzó los broadcast channels6: un canal donde solo el creador publica y los seguidores reaccionan y votan en encuestas — responder dentro del canal no llegó hasta diciembre de 20247. En septiembre de ese año WhatsApp lanzó lo mismo, montado encima de una app que ya usaba media humanidad, y Zuckerberg anunció 500 millones de usuarios mensuales en siete semanas8. Telegram lo tenía desde antes. Substack lo hizo con texto; OnlyFans y Patreon, con el paywall.
Nosotros pensamos — todo eso lo hizo gente que no tenía a todo hollywood on stage, pero que sí entendió que la voz curada es un producto y la calidad de audio es un feature.
Y la ironía final: en noviembre de 2025 Tidal lanza Upload y Spotlight9 — cualquiera sube su música, pero solo lo que un editor selecciona se destaca, con premios en efectivo por Cash App — curation as product with hints of what SoundCloud is doing.
Lo que Vintesh trae a la mesa
Esto no es un artículo sobre música. Es la conversación que tenemos con casi todos los operadores con los que hablamos en Latinoamérica cuando llegan diciendo “queremos hacer Ai”.
Cuando tienes un activo que nadie puede copiar — una relación, una distribución, un dato que solo tú tienes — la peor jugada es lanzar el producto default de la categoría con un mejor move técnico. Ese producto es una carrera de capital, y la gana el que tiene más: Spotify, Apple, Amazon. Tidal la corrió con audiófilos contra tres de las empresas más ricas de la historia.
La pregunta correcta no es “¿cómo hacemos lo mismo, mejor?”. Es “¿qué comportamiento solo nosotros podemos inaugurar?”. Una cooperativa con cuarenta años de confianza en su gente no necesita un chatbot; necesita un canal que solo ella puede abrir. Una distribuidora con la ruta de cada colmado del país no necesita un dashboard; necesita el formato que convierta esa ruta en algo que nadie más ve.
Tidal tenía a dieciséis cangris tomados de la mano y lo convirtió en un Spotify. En Vintesh todavía los sufrimos. Si alguien en Tidal lee esto: shit is still up for grabs.
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